Marbella: de cultura y políticas culturales

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) aprobó en 2014 un documento sobre Gestión Municipal del Patrimonio Histórico-Cultural. Su principal fundamento son las recomendaciones para el desarrollo de planes municipales de gestión del Patrimonio, elementos “irrepetibles” de carácter material: yacimientos, edificios, restos… sujetos al peligro de degeneración o pérdida. Los programas, inspirados en el marco de los proyectos exigidos por la UNESCO se sustentan en varios ejes confluyentes: diagnóstico, proyectos de conservación, perspectivas de uso y viabilidad económica.

Hasta la experiencia más reciente del laissez faire la acción cultural municipal ha sido heredera del modelo dirigista implantado en 1979 por los ayuntamientos socialistas, basado en el convencimiento de que las acción cultural –en la que el Teatro ocupaba una posición destacada— debía ser subvencionada y pilotada por los poderes públicos apoyados por intelectuales y artistas de prestigio. En Marbella, la mimesis se manifestó, en la importancia que alcanzó la actividad teatral y una oferta amplia de actividades literarias y musicales. Durante el gilismo, la Delegación de Cultura, se abrió a la colaboración con la Fundación José Banús y con el Museo del Grabado vertebró la oferta en torno al elitista mundo del arte. La creación, en la periferia, del Teatro Municipal fue un desagravio por la salvaje destrucción de la Sala de Usos Múltiples; la rehabilitación del Cortijo de Miraflores justificó la desaparición del patrimonio industrial de El Ángel y ocultó que el Trapiche del Prado era una cuadra. Sin que, por cierto, en aquellos años en los que se urbanizó el terreno colindante, nadie reclamara su conversión en residencia de mayores. La Delegación de Cultura dirigida, durante la Comisión Gestora, por Francisco Javier Moreno, historiador del arte, impulsó acciones encaminadas a paliar el expolio y los daños patrimoniales. Pero fue la creación del Archivo Histórico Municipal, instalado en el Cortijo, lo que abrió nuevas perspectivas para la investigación histórica al dotarlo de instalaciones y medios para su consulta. Esta nueva infraestructura cobró significado con la celebración de jornadas realizadas conjuntamente con las instituciones con responsabilidad en la gestión y divulgación del conocimiento histórico: el Archivo Histórico Provincial, el Centro de Profesores, la Asociación Cilniana y la Universidad de Málaga. Durante la primera legislatura del Partido Popular, Carmen Díaz, mantuvo un cierto compromiso con la Historia Local, y sobre todo, en función de la actuación en la Villa de Río Verde, con el patrimonio arqueológico.

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Nuestro Alrededor

20160603_114003En Marbella, la volatilidad de la población afecta en el conocimiento del pasado. La mayoría de los niños y de las niñas desconocen lugares emblemáticos de la ciudad y personas destacadas en el pasado remoto y reciente de su historia.

Hace escasamente tres meses, la Asociación Marbella Activa hizo públicos los resultados de una encuesta realizada a 435 alumnos de 18 centros de Primaria y Secundaria de Marbella y San Pedro. Eran desalentadores. La mayoría de los niños y de las niñas desconocían lugares emblemáticos de la ciudad y personas destacadas en el pasado remoto y reciente de su historia. Si esta misma encuesta se hiciera en Sitges, Frías, Arrankudiaga, Lozoya de Buitrago o Estepa, el resultado que arrojaría intuyo sería similar, por tanto no creo que sea un problema solo de Marbella, sino un desafecto global.

Los factores de esta falta de conocimiento del entorno más cercano siempre son múltiples, no se puede achacar solo al sistema educativo o solo a las instituciones o solo al entorno familiar, la educación es un sistema polihédrico a través del cual se forma a los niños y niñas con múltiples visiones de su alrededor. Ellos y ellas construyen el puzzle en base a lo que leen, ven, oyen, escuchan, aprenden, y con ese armazón edifican su conocimiento. La irrupción de las redes sociales, de la televisión, de los móviles y de las tabletas ha ayudado a ampliar los horizontes del conocimiento, es innegable, a llegar a Nueva York o Tasmania o la Antártida en un instante, el problema es la contextualización de todas las informaciones que nos llegan a través de estos sistemas de comunicación. La contextualización. Y esa base, ese protoconocimiento, esa sabiduría previa que nos ayuda a comprender el mundo, sí reside en el entorn más cercano. Solo conociendo lo que tenemos más cerca, geográfica o emocionalmente, podremos comprender lo que nos rodea más allá.

En ciudades como Marbella, en las que en los últimos 60 años se ha construido capa sobre capa, y no solo físicamente, parece que ese conocimiento básico, primordial, por cercano y radical en la vida de los más pequeños, ha quedado sepultado. La historia de la ciudad ha salido de los currículos educativos, la administración local ha sido incapaz de poner en valor sus yacimientos, los marbelleros y marbelleras parecen haber olvidado sus orígenes, y la voracidad de la estacionalidad y del consumo rápido ha engullido el pasado. Una pena.

Destacan los inviolables, los que han resistido, los que han intentado e intentan poner cordura, Cilniana, la propia Marbella Activa. Pero son, desafortunadamente, los menos.

Es cierto que Marbella, como otras ciudades de similar historia reciente, tiene una población muy volátil, población que enriquece con su paso, pero que viene y va, que no enraiza su apego con el terruño como los nacidos y nacidas aquí o como las personas que han, hemos, decidido quedarse después de sobrevolar estos pagos. Esta volatilidad de la población también afecta en el conocimiento del pasado.

Será porque siempre me ha gustado conocer el terreno que piso, donde alojo mis emociones, mis sentimientos, pero disfruto escuchando esas voces que me hablan de Villas Romanas, a las que imagino, de cargaderos de mineral, cuyas vagonetas pinto sobre El Cable, de sistemas dunares kilométricos, a los que sueño, de torres vigía, trufadas de miedos invasores.

Tengo una hija de casi seis años, marbellera y barakaldesa a partes iguales. Cuando recorremos esta ciudad intento explicarle, contarle, historiarle, batallarle, los sucedidos de Marbella y cuando nuestra vida nos lleva al norte, umbrío, le narro historias de lamias, arrantzales, ballenas y cielos teñidos de rojo, le explico quiénes son Olentzero y Basajaun y cómo era Bilbao antes de la llegada de esa casa de metal tan rara que responde al nombre de Guggenheim.

Creo que es mi tarea, mi placer, creo que debería ser tarea de todos y de todas. La contextualización, el conocimiento de lo cercano nos llevará a conocernos mejor a nosotros mismos, a saber que todos somos mezcla, que todos somos maravillosa impureza, que todos, al final, somos producto de nuestras querencias y de nuestro alrededor.

Artículo de Israel Olivera publicado en ievenn.com

El Castaño Santo en peligro

CastañoSantoSubsistir durante siglos a catástrofes naturales, acontecimientos bélicos y a un sin fin de adversidades es digno de admiración y, sobre todo, de reconocimiento a un ser vivo que ha logrado a través de los tiempos penetrar en el corazón de todos los moradores que lo han conocido o sabido de el.

Este ser singularmente longevo conoció y tuvo su infancia en la edad media, fue testigo de las cruzadas y pudo oír las hazañas del conocido emperador mongol Gengis Kan cuando la expansión de su imperio asolaba las tierras de Europa oriental. Mucho es lo que ha vivido por ser vivo extraordinario que vio la invasión musulmana de la península Ibérica, el descubrimiento de América, la rebelión de los moriscos en sus montes cercanos y una larga lista de acotamientos históricos que progresivamente han acontecido hasta nuestros días. No hay nadie mas viejo que el, solo el puede proclamarse el rey de nuestros montes, el abuelo de todos los seres vivos que allí viven.

Por muchos es conocido, sobre todo en las comarcas de la Costa del Sol Occidental y la Serranía de Ronda, el Castaño Santo, su apelativo proviene de distintas leyendas, una de ellas ocurrió durante las revueltas moriscas que tuvieron en la zona y cuenta que el duque de Arcos, Luis Ponce de León asistió a una misa bajo este enorme árbol dando gracias por el sofoco de las revueltas moriscas.

Este maravilloso árbol se encuentra en término de Istán en la zona conocida como Alcornocal del Hoyo del Bote y se encuentra dentro de una finca privada. Está inventariado dentro del Catalogo Andaluz de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía y además existen propuestas para que sea declarado Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Los datos técnicos de su porte y dimensiones son extraordinarios. En primer lugar hay que destacar su edad que ronda los 800 años. Un perímetro de tronco a 1,30 m. del suelo de 15 metros mientras que en la base se alcanzan casi los 22 metros de diámetro y además posee un copa bastante considerable.

A pesar de todos estos valores naturales e históricos el Castaño Santo no atraviesa por su mejor momento y  sobre él acecha sobre el diversas amenazas que ponen en peligro su dilatada existencia. Una de ellas y quizás la mas inquietante es el ataque de la avispilla del castaño, Dryocosmus kuriphilus, Este himenóptero es una especie invasora alóctona originaria de China que después de atravesar Europa entró en España en 2012. Esta avispilla provoca en el árbol daños en forma  hinchamientos de los tejidos (agallas), que pueden medir de 5 a 20 mm de diámetro. La erradicación de esta plaga es un tanto complicada y por el momento se opta por la poda y quema de las ramas afectadas, aunque principalmente la medida más efectiva es el control de larvas mediante insectos parásitos. Otro problema que afecta al árbol actualmente es la caída de algunas ramas que han quedado tronchadas en él y que dan mal aspecto. Por ultimo es preocupante también la perdida de tierra en sus alrededores dejando sus raíces  al descubierto debido, en parte, a que durante años los lugareños extraían tierra por considerarlo un árbol sagrado. Además de esta circunstancia existe otro factor negativo como la erosión.

Desde Marbella activa consideramos que una joya patrimonial como el Castaño Santo debe ser atendido por las administraciones y pedimos que se involucren en su conservación tomando las medidas correctoras necesarias, su puesta en valor y como bien se merece, ser declarado con la figura de protección de Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Antonio Figueredo. Socio cofundador de Marbella Activa 

Empieza una primera rehabilitación de la Torre del Cable

Concentracion de piraguasHace cuatro años, justo cuando empezábamos como asociación comenzamos una campaña de sensibilización con múltiples actividades para que la ciudadanía y nuestros políticos conocieran y se concienciaran sobre este vestigio único de nuestro pasado minero que reúne un interés múltiple como patrimonio industrial, medioambiental, etnográfico y turístico. La Torre del Cable por el que pocos apostaban y por que este importante paso pudiera llegar. Hoy el Cargadero Marítimo de Mineral, más conocido como Torre del Cable, es un icono de la ciudad, algo nuestro que tenemos claro que debemos conservar. Gracias a la Delegación de Sostenibilidad por estar detrás para que esto sucediera y a Demarcación de Costas por   estos primeros trabajos de rehabilitación. Esto de la recuperación del patrimonio es una labor de todos: de la sociedad civil que lo tiene que exigir y de las administraciones que tienen que cumplir con la recuperación y conservación de todo tipo de patrimonio. Y en el caso de la Torre del Cable ese binomio necesario ha funcionado. Aunque queda mucho por delante, esto es un buen comienzo.

La Marbella Marenga

Con otra Mirada Pepe Moraguero

Gracias al tesón de nuestro gran Paco Cervera hemos emitido un nuevo programa de “Con otra mirada”, esta vez dedicada a la memoria de toda esa gente de la mar que tanto nos han dado y de la que tan poco sabemos. Otra joya etnográfica que recupera un nuevo pedazo de nuestra intrahistoria a través de otro protagonista de excepción: José López Sánchez, marengo y moraguero conocido de nuestra Marbella.

Recordamos que la serie de programas televisivos “Con otra mirada” forma parte del proyecto etnográfico de nuestra asociación y que ha visto la luz gracias a la fórmula magistral de Radio Televisión Marbella de la televisión participativa y, sobre todo, de la colaboración de sus protagonistas principales que gracias a su mirada particular nos transportan a una época y a unos modos de vida que nos conciernen a todos los marbelleros como sociedad. Testimonios orales que forman parte ya de nuestro legado etnográfico como pueblo.

Este programa de con otra mirada con Pepe el moraguero no es solo una oportunidad de escuchar un fabuloso testimonio y disfrutar del gran trabajo de realización de este programa por Paco Cervera sino lo que es más trascendente para Marbella Activa: disponer de un material audiovisual único y abierto que permita la conservación de dichos testimonios y nos ayude a no olvidar los modos de vida que han existido en nuestra ciudad.

En este programa descubriremos la Marbella más marenga a través de la experiencia de vida de Pepe; la del Barrio Nuevo, la Barandilla, la devota de la Virgen del Carmen. Conoceremos cómo era la vida entonces de los pescadores; la faena, las artes de pesca y de tiro, las especies más capturadas, el tipo de embarcaciones y las tripulaciones. Hablaremos de las sardinas y del espeto. Un programa que nos ha ayudará a complementar ese otro proyecto de Marbella Activa con el que pretendemos que el espeto sea declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y que nos ayudará a conocer y recuperar nuestra memoria colectiva, la de la Marbella marenga.

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Pequeño-gran museo de la ciudad

Museo Vargas Llosa

Cuando estaba llegando a la exposición, todavía le daba vueltas en mi cabeza a las palabras del último informe que habíamos presentado: una encuesta revela el escaso conocimiento que atesoran alumnos de Primaria y Secundaria sobre lugares y personajes claves en la ciudad de Marbella. Marbella Activa reclama un museo de la ciudad como referente de la identidad del municipio. Inma, jefa de estudios del CEIP Vargas Llosa, me había mandado una invitación para  ver el pequeño trabajo que habían preparado sobre nuestra ciudad. Y allí estaba.

Nada más entrar, supe que aquello era algo más que un pequeño trabajo. Ante mis ojos se extendía, cubriendo todas las paredes y el espacio de aquella amplia sala, el resultado de un magnífico proyecto en el que todos los cursos habían puesto su granito de arena. Allí estaba, en papel y cartulina, el museo que pedíamos: descubre Marbella y San Pedro. Allí estaban sus monumentos históricos (el Castillo, la Basílica de Vega del Mar, las torres defensivas…), sus lugares emblemáticos (plaza de los Naranjos y Paseo Marítimo), sus paisajes naturales (la Concha, las dunas de Artola, la cascada de Camoján), pasajes de nuestra vida económica (la minería, el turismo, nuestra gastronomía…). Allí estaba, en suma, nuestro pequeño-gran museo.

 Los que trabajamos con niños sabemos la cantidad de horas de trabajo que se esconden tras un proyecto de esa naturaleza, sabemos de profesores que a veces se despiertan a altas horas de la noche o ya en la madrugada y su cabeza no para de dar vueltas buscando solución a los problemas que un proyecto así genera; pero también sabemos del derroche de ilusión que generan y de los conocimientos que se adquieren sin apenas darse cuenta: cada maqueta, cada dibujo, cada descripción requieren de un trabajo previo que los ha llevado a visitar los lugares, a leer libros, a recibir visitas como las de Dolores Navarro, Javier Lima, Andrés García, Marbella Activa, el programa de radio Qué está pasando en nuestras aulas…De todo se fue nutriendo su imaginación, y todo queda reflejado en su pequeño-gran museo.

Así que, cuando vuelvo los ojos al principio de este artículo, tengo que reconocer que esas palabras no van con el Vargas Llosa. Aquí hay una matrícula de honor en la búsqueda de nuestra identidad, de nuestras raíces. Y quiero dejar constancia de ello con estas palabras.

Francisco Cervera. Profesor y coordinador del proyecto educativo de Marbella Activa.

Un verdadero premio

Ana Maria Mata WebUna vez pasados los Premios de la Cultura 2017 donde se nos reconoció como colectivo que emprendimos la labor hace ya más de cuatro años para la construcción de ciudadanía, traemos aquí las palabras de una de las personas más queridas de nuestra ciudad, como es Ana María Mata, que nos dedicó unas hermosas palabras, que viniendo de ella sí que es un verdadero premio, para todos los que hemos dedicado nuestro esfuerzo y dedicación por esta asociación, un reconocimiento al que estamos igualmente de agradecidos al que nos dio el Ayuntamiento hace unas semanas. Os dejamos el artículo publicado originalmente en el Blog de Tertulia en Marbella (ver publicación original).

Marbella Activa

Existe una opinión, más o menos generalizada que consiste en afirmar cómo la mayoría de jóvenes de hoy día suelen ser díscolos, pasotas, y sin más criterio que el proporcionado por las abusivas redes sociales, única opción en la que creen y donde no dejan de actuar.
 
Puede que tal afirmación proceda en su mayor parte de padres y familias decepcionados por el presente y preocupados por el futuro de quienes son sus herederos y a quienes quisieran imaginar siempre en situación más elevada que la que ellos, en su día alcanzaron.
 
No creo en dicha afirmación, más que en determinados casos concretos, tristes, desafortunados y de los que, en verdad,  todos conocemos alguno. Pero con estas líneas de hoy quisiera refutar esa idea, añadiendo además pruebas concluyentes. Pruebas que tienen a nuestra ciudad como protagonista y a muchos de los jóvenes que la habitan como ejecutores de un positivismo total.
 
Hace unos años un grupo de ellos decidieron unirse para crear una asociación sin ánimo de lucro, cuyo nombre encabeza este artículo, y con el proyecto común de revitalizar los organismos, municipales y ciudadanos, en pro de una mayor efectividad en el desarrollo cotidiano de las necesidades de la ciudad junto con una reivindicación de su historia en todos los ámbitos de la misma. En ese sentido han ido trabajando día a día, sin desaliento y con una animosidad efervescente que por calificarla de algún modo, a quien escribe, solo se le ocurre el vocablo de envidiable. 
 
Sus actividades van de lo teórico a lo práctico y abarcan aspectos tan diversos como la Naturaleza, realizando desde recorridos por la montaña, por la diversidad vegetal, por el conocimiento de las aves, hasta el intento de recobrar costumbres lejanas pero muy nuestras, fiestas, folklore, canciones, cocina, y hasta formas de hábitat o de vestuario en lo que ya es una verdadera investigación etnológica, nunca realizada hasta ahora y con ánimo de aumentar en todo lo que sea posible.
 
Ni que decir tiene que lo primero en hacer fue la búsqueda de hombres y mujeres cuya edad signifique no una carga sino un cúmulo de vivencias y experiencias pasadas, y cuyo interés humano es de una calidad impresionante.
 
Uno de los últimos logros ha sido la presentación de un libro muy especial, con ilustraciones preciosas, que se ha distribuido a colegios e institutos, y cuyo nombre es “Descubre Marbella y San Pedro”. Indispensable para una integración completa del niño en su medio, en la ciudad que debe conocer desde su balbuceo para aprender a quererla y hacerla mejor. La intención es que  no haya un alumno que desconozca lo esencial de un pueblo privilegiado por su clima pero cuyo contenido es tan bello o más que su continente. Recomiendo vivamente a quien todavía no lo haya visto y leído su posesión inmediata.

Permítanme por una vez poner nombres propios a quienes se les ocurrió y fueron capaces de llevar a término esta idea genial: Javier Lima y David Bailón. Entusiastas al máximo,  generosos y pacientes hasta unos límites que no son muy comunes.

Marbella Activa, convoca también hasta finales de abril su anual concurso de relatos, ayudados por la Fundación del Hotel El Fuerte, siempre con el lema de conocer más la ciudad ya sea su pasado, su presente y hasta, si alguno se atreve, su futuro.
 
El incombustible Antonio Figueredo, el Feliz R. de la Fuente de los pájaros de la costa desde Marbella hasta Algeciras, el hombre sabio de la naturaleza, acompaña con sus conocimientos cada salida que la asociación realiza como un homenaje a nuestra naturaleza singular.
 
Y por si algo faltara, Marbella Activa se ha propuesto conseguir que nuestro espeto de sardinas y nuestras moragas sean reconocidas  fuera de nuestras fronteras como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Elevar a nuestras humildes pero riquísimas sardinas al más alto empíreo gastronómico. Lo conseguirán, estoy segura.
Les decía que a los jóvenes hay que conocerlos bien antes de emitir una afirmación negativa. Sencillamente, creo que hay que darles algo en los que el cerebro y el sentimiento se unan. Verán como dejan de ser pasotas.
 
Marbella Activa no es solo una asociación. Es una hoguera cuyo fuego te quema en cuanto te acercas. Gracias a ellos por incluirnos a los no tan jóvenes. Gracias por su entusiasmo. También en lo cotidiano se puede ser héroe.
                                                                                  
Ana  María  Mata   
(Historiadora y Novelista)

Dos Marbellas

Israel“Vive Marbella dos vidas que palpitan al unísono, que se complementan, que se sobreviven y se superponen. Dos vidas que coexisten, que se retroalimentan, que necesitan la una de la otra para la subsistencia.Vive Marbella dos vidas que son una sola.

La Marbella tradicional e histórica, la de los hombres y mujeres del campo y de la mar, la del trabajo duro, del esfuerzo, del sudor y de la tradición, del silencio calmo en invierno y del jolgorio bullanguero en verano, la que ha visto crecer una ciudad que se superponía sobre la suya propia, y en esa superposición aparecía la otra Marbella, la del oropel, el lujo y los excesos, el glamour y la fama, la jet set y el mal juego político.

Vive Marbella dos vidas, quizá incluso desde su génesis impreso en su adn urbano, que los íberos llamaron Salduba y los romanos Cilniana. Vive Marbella dos vidas, dos vidas que son una sola ciudad”.

Escribía este texto hace siete años, concretamente el 21 de septiembre de 2010. Eran una serie de reportajes turísticos sobre los entonces 101 municipios de la provincia de Málaga. Y el número 76 correspondió a Marbella.

Esta dicotomía, esta doble vida, este juego doble de espejos en el que se refleja Marbella es lo que trato de explicar a las personas que nos visitan con asiduidad para disfrutar de nuestra ciudad unos días. Amigos y amigas de otros lares a los que llega un eco de Marbella un tanto distorsionado, irreal, a veces surrealista, pero a la vez, casi siempre veraz.

Estar casado con una marbellera de la calle Ancha, con una hija a todas luces gitana y vikinga, tener a mi lado una familia repartida entre el Casco Antiguo, Miraflores, El Calvario y Ricardo Soriano y vivir aquí en mi segunda vez desde hace una década ha hecho que aprenda a disfrutar cada día más de la esencia de la Marbella tradicional y que a su vez, esos amigos y amigas que nos visitan también respiren ese aroma.

El olor de azahar de la plaza de los Naranjos, ahora parcialmente desocupada, el estallido de las buganvillas en las fachadas del Casco Antiguo, las moragas nocherniegas con los pies hundidos en la arena templada, las puestas de sol con África y Gibraltar recortadas en el horizonte, una cerveza en El Limpio, ver salir a los barcos en el puerto pesquero, caminar por el sendero de los Monjes y sentir el aliento de La Concha, una barbacoa en Nagüeles, la feria de día por San Bernabé, los eucaliptos de la Senda Litoral en El Pinillo, el parque de la Constitución en las tardes de verano, darse un baño en La Bajadilla en el mes de noviembre…En fin, la vida cotidiana.

La sorpresa salta en el espíritu de mis amigos, de mis amigas que nos visitan. Ah, esto también es Marbella dicen, a lo que corrijo orgulloso, esto es Marbella, justo en el momento en el que el petardeo del escape libre de un Ferrari me acalla la voz. En fin.

Dos marbellas que son una, superpuestas y convivientes. Dos vidas que palpitan al unísono. Vive Marbella dos vidas que son una sola.

Israel Olivera es periodista, poeta y socio de Marbella Activa

Este artículo forma parte de su colaboración habitual en la Cadena Ser de Marbella: La Firma (ver publicación original y escuchar audio).

El síndrome de la (In)Cultura

20170509_134209~2-01Se denomina Síndrome de la (In)Cultura aquel conjunto de síntomas que padece una persona y que le hace vulnerable a no sentir simpatía por la cultura en cualquiera de sus formas.

Esta podría ser una definición real, pero no lo es, de un mal cada vez más presente en la sociedad. Y es que perdemos cultura y riqueza a veces material o inmaterial todos los días. Hay que aclarar que la cultura pervive y se difunde a través de las personas de muchas y de muy variadas formas.

Y es que una sociedad globalizada como la actual hace que se influya en una hegemonía cultural y de costumbres aquí , en Puerto Rico o Tanzania. Y es contraproducente, ya que la cultura no es homogénea como no lo eran las historias que nos contaban nuestros antepasados, y que eran las mismas que en el norte de España, así como la lengua. A causa de la dominancia de lenguas como el inglés, español, chino u otras sobre diferentes países y regiones así como factores militares, religiosos, educativos entre otros, puede que provoque que de las 6800 lenguas existentes en el globo se queden en unos cientos en menos de un siglo.

En el caso de una ciudad como Marbella nos encontramos con que tiene un gran saber acumulado que no se puede perder, y aunque no lo queramos ver es rica en restos arqueológicos de diversos tiempos y seguro que aún por descubrir. Desde la Basílica Paleocristiana de Vega de Mar o la Villa Romana de Río Verde a la Muralla árabe o las casas y los rincones del casco antiguo, desde las artes de pesca de nuestros pobladores hasta la forma de su cocinado como son los espetos. Tenemos arte y este recorre nuestras venas y que mejor forma de transmitirlo en el baile, pero también a través de la fotografía que graba instantes únicos o un libro en el que se expresen historias nunca imaginadas.

¿Pero somos a veces conscientes de la pérdida de cultura que tenemos o a la qué accedemos?

Puede que la tecnología y los nuevos cambios nos hagan la vida más fácil, pero a veces nos acostumbramos a lo sencillo y puede que nos excedamos. No todo es Google o Wikipedia, cuando hay personas que piensas que la generación del 98 son chavales que hoy en día tienen 19 años, y no un grupo de intelectuales que vivieron en una época convulsa de nuestro país, cuando los niños saben cómo funciona un móvil con menos de 10 años pero no sabe jugar a juegos populares. Algo falla si en un pueblo o una ciudad una persona no conoce donde está la biblioteca pública, o si ni siquiera está abierta o en las condiciones adecuadas para un recurso tan básico. Si mientras tanto la cultura no recibe los fondos que debe y esa biblioteca sigue intacta durante 25 años, pero se gasta en levantar calles para poner la solería nueva en menos de 5 años o solo se le incide en el turismo como sector económico de riqueza. Puede por tanto que algo esté fallando.

De nosotros depende que la situación cambie. De nuestro interés por saber, así como de nuestras acciones día a día consiguiendo que el Síndrome de la (In) Cultura no nos llegue hasta lo más hondo de nuestro ser. Sino será entonces cuando una sintomatología ficticia puede que se vuelva real y las consecuencias sean irreversibles perdiendo una parte de nosotros mismos o de nuestra ciudad, como sucedió con el cercenamiento de la Medusa de Río Verde de un incalculable valor, que no será la misma nunca más.

Darío Hidalgo. Socio de Marbella Activa

Alegato poético de Israel Olivera sobre el espeto

poso-de-ceniza-lenguaverdeDesde Marbella Activa le damos las gracias a Israel Olivera, periodista, comunicador, poeta y socio de Marbella Activa, por compartir con nosotros este precioso alegato poético sobre su experiencia con las sardinas y los espetos ¡no se puede contar mejor!

“Las sardinas y un servidor no somos amigos.  No tenemos nada el uno contra las otras, ni las otras contra uno, no hay guerra abierta, pero digamos que un incidente culinario de hace casi tres décadas puso en solfa nuestro idilio.

La responsabilidad fue exclusivamente mía, comerse cerca de  treinta sardinas no es bueno para nadie, y después de una noche agitada, las sardinas y un servidor nos malencaramos.

Y así supervivió nuestra relación, distante, distanciada, hasta el año 1999. Aterricé en Marbella por cuestiones profesionales y uno, siempre ávido de sensaciones, en seguida hizo suyo un perfume muy particular. El de las sardinas asadas al espeto.

Porque en este arte culinario se combina el olor intenso se las brasas, el perfume marino del salitre y de la arena tostada por el sol y, por supuesto, la fragancia rotunda de la sardina. Es inimitable. Así que desde aquel año 99 incorporé esta esencia tan profundamente marbellera a mi imaginario personal.

El aroma del espeto de sardinas me retrotrae siempre al Mediterráneo, a las playas agostadas, a la canícula del mediodía, al rielar del mar, a la cerveza fresca, a la buena compañía. Y en mi historia personal, también al amor.

El perfume del espeto forma parte de mi vida de manera casi telúrica. Es asomarse en un recodo y evocar Marbella de manera inmediata. No puedo disociarlo.

Cuando La Asociación Marbella Activa pone sobre el tapete la necesidad de nombrar al Espeto de sardina Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad no puedo más que aplaudir la iniciativa, porque más allá de mis recuerdos y evocaciones, la gastronomía apela a la memoria, a la historia, a la cultura, a la esencia de un pueblo.

El espeto nos habla de mar, de sus hombres y mujeres, de copos y pescadores, de redes… El espeto nos habla de la tierra, del origen de la caña utilizada para ensartar la pieza… También de la sencillez de su puesta en escena, de lo ahorrativo y digno de su preparación. De la cultura mediterránea, ancestral…  Y desde ahí se puede tejer una leve historia de esta ciudad, de sus orígenes y de sus gentes.

Después de casi tres décadas sigo sin comer sardinas, digamos que las respeto, pero siempre pervive y pervivirá en mí el espeto asociado a mi memoria.  A mi memoria de Marbella.”