Nuestro Alrededor

20160603_114003En Marbella, la volatilidad de la población afecta en el conocimiento del pasado. La mayoría de los niños y de las niñas desconocen lugares emblemáticos de la ciudad y personas destacadas en el pasado remoto y reciente de su historia.

Hace escasamente tres meses, la Asociación Marbella Activa hizo públicos los resultados de una encuesta realizada a 435 alumnos de 18 centros de Primaria y Secundaria de Marbella y San Pedro. Eran desalentadores. La mayoría de los niños y de las niñas desconocían lugares emblemáticos de la ciudad y personas destacadas en el pasado remoto y reciente de su historia. Si esta misma encuesta se hiciera en Sitges, Frías, Arrankudiaga, Lozoya de Buitrago o Estepa, el resultado que arrojaría intuyo sería similar, por tanto no creo que sea un problema solo de Marbella, sino un desafecto global.

Los factores de esta falta de conocimiento del entorno más cercano siempre son múltiples, no se puede achacar solo al sistema educativo o solo a las instituciones o solo al entorno familiar, la educación es un sistema polihédrico a través del cual se forma a los niños y niñas con múltiples visiones de su alrededor. Ellos y ellas construyen el puzzle en base a lo que leen, ven, oyen, escuchan, aprenden, y con ese armazón edifican su conocimiento. La irrupción de las redes sociales, de la televisión, de los móviles y de las tabletas ha ayudado a ampliar los horizontes del conocimiento, es innegable, a llegar a Nueva York o Tasmania o la Antártida en un instante, el problema es la contextualización de todas las informaciones que nos llegan a través de estos sistemas de comunicación. La contextualización. Y esa base, ese protoconocimiento, esa sabiduría previa que nos ayuda a comprender el mundo, sí reside en el entorn más cercano. Solo conociendo lo que tenemos más cerca, geográfica o emocionalmente, podremos comprender lo que nos rodea más allá.

En ciudades como Marbella, en las que en los últimos 60 años se ha construido capa sobre capa, y no solo físicamente, parece que ese conocimiento básico, primordial, por cercano y radical en la vida de los más pequeños, ha quedado sepultado. La historia de la ciudad ha salido de los currículos educativos, la administración local ha sido incapaz de poner en valor sus yacimientos, los marbelleros y marbelleras parecen haber olvidado sus orígenes, y la voracidad de la estacionalidad y del consumo rápido ha engullido el pasado. Una pena.

Destacan los inviolables, los que han resistido, los que han intentado e intentan poner cordura, Cilniana, la propia Marbella Activa. Pero son, desafortunadamente, los menos.

Es cierto que Marbella, como otras ciudades de similar historia reciente, tiene una población muy volátil, población que enriquece con su paso, pero que viene y va, que no enraiza su apego con el terruño como los nacidos y nacidas aquí o como las personas que han, hemos, decidido quedarse después de sobrevolar estos pagos. Esta volatilidad de la población también afecta en el conocimiento del pasado.

Será porque siempre me ha gustado conocer el terreno que piso, donde alojo mis emociones, mis sentimientos, pero disfruto escuchando esas voces que me hablan de Villas Romanas, a las que imagino, de cargaderos de mineral, cuyas vagonetas pinto sobre El Cable, de sistemas dunares kilométricos, a los que sueño, de torres vigía, trufadas de miedos invasores.

Tengo una hija de casi seis años, marbellera y barakaldesa a partes iguales. Cuando recorremos esta ciudad intento explicarle, contarle, historiarle, batallarle, los sucedidos de Marbella y cuando nuestra vida nos lleva al norte, umbrío, le narro historias de lamias, arrantzales, ballenas y cielos teñidos de rojo, le explico quiénes son Olentzero y Basajaun y cómo era Bilbao antes de la llegada de esa casa de metal tan rara que responde al nombre de Guggenheim.

Creo que es mi tarea, mi placer, creo que debería ser tarea de todos y de todas. La contextualización, el conocimiento de lo cercano nos llevará a conocernos mejor a nosotros mismos, a saber que todos somos mezcla, que todos somos maravillosa impureza, que todos, al final, somos producto de nuestras querencias y de nuestro alrededor.

Artículo de Israel Olivera publicado en ievenn.com

Marbepop 2017

marbepop-1-1014x552Tras algún intento vano de resucitación, con otro formato y otras intenciones, La Marbepop regresa a Marbella, y regresa reinventada, más adulta, más plena, con una hoja de ruta sobre el horizonte que esperemos no desbaraten las veleidades políticas. Que Marbella tuviera un festival propio, más allá del producto de marketing que es la Starlite, era una necesidad. Necesidad a la que impelían las nuevas bandas, las antiguas ya revividas y un público, a la par nostálgico y nuevo, que reivindicaba un espacio así.

Tras dar cobertura a la explosión musical de la ciudad en la Marbella de finales de los ochenta y principios de los noventa con dos exitosas ediciones, que incluyeron la publicación de sendos discos, La Marbepop desapareció. Las causas de esa desaparición fueron múltiples, como lo son siempre. Se transformó en un formato de concurso de nuevos talentos que mantenía con un hilo de vida el proyecto, pero nunca con el ímpetu que la escena marbellera requería. Hasta el año pasado.

Un cambio de gobierno en el Ayuntamiento de Marbella y la incorporación de nuevos técnicos al Área de Juventud propiciaron que La Marbepop resurgiera. Perfecta organización, magnífico enclave. El Parque de la Constitución de Marbella acogió este resurgir con gran éxito de crítica y público, como decía aquel. Cerca de 3.000 personas disfrutaron del reencuentro. Esperado. Y tras el éxito indudable, solo había que preparar una nueva edición.

El Parque de la Constitución era una perita en dulce. Arbolado, íntimo, próximo al Paseo Marítimo, pero no podía ser en este 2017. Hubo de buscarse otra localización y, pese a las reticencias primeras, precisamente esa localización ha sido uno de los éxitos de este año: El Parque de la Represa. Céntrico, con una gran explanada y dos espacios bien definidos, un escenario potente y aval técnico. La Marbepop ha crecido, se ha hecho adulta. La Marbepop, como aún la llaman sus protagonistas primeros. La Marbepop.

Ni una pega al cartel, poblado de conocidos y conocidas de solvencia incontestable y alguna sorpresa aún granujienta. Mierda Indigna aka The Rottens, Sidderales, Aless, Big Márquez, Dr. Olmedo, Sindomar, Briatore y Soulbelle fueron las bandas y Pakkito 2000, Carlito Brigante, Lucas Bon Vivant, Matt Correa, Olarte, GNXZX, Beat Camp Club y Samyasuik&DjJuanlu, los djs que conformaban un cartel también plagado de actividades infantiles y un paseo de la Legión 501 de Star Wars.

Ahora solo queda esperar la valoración, que el gasto sea tomado como una inversión cultural, que los nuevos/viejos vientos políticos que agosto trajo a Marbella no desbaraten un armazón que tiene visos de crecer, armarse y continuar, y al que solo le falta, desperezarse un tanto de la nostalgia y mirar, sin miedo, hacia adelante.

Festival: Marbepop

Fecha: 30 Septiembre 2017

Lugar: Parque de la Represa, Marbella

Bandas: Briatore, Soulbelle, Big Márquez, entre otras

Asistentes: 3.500

Entrada: Gratuita

Artículo de Israel Olivera publicado en ievenn.com

Horario Marbepop

Dos Marbellas

Israel“Vive Marbella dos vidas que palpitan al unísono, que se complementan, que se sobreviven y se superponen. Dos vidas que coexisten, que se retroalimentan, que necesitan la una de la otra para la subsistencia.Vive Marbella dos vidas que son una sola.

La Marbella tradicional e histórica, la de los hombres y mujeres del campo y de la mar, la del trabajo duro, del esfuerzo, del sudor y de la tradición, del silencio calmo en invierno y del jolgorio bullanguero en verano, la que ha visto crecer una ciudad que se superponía sobre la suya propia, y en esa superposición aparecía la otra Marbella, la del oropel, el lujo y los excesos, el glamour y la fama, la jet set y el mal juego político.

Vive Marbella dos vidas, quizá incluso desde su génesis impreso en su adn urbano, que los íberos llamaron Salduba y los romanos Cilniana. Vive Marbella dos vidas, dos vidas que son una sola ciudad”.

Escribía este texto hace siete años, concretamente el 21 de septiembre de 2010. Eran una serie de reportajes turísticos sobre los entonces 101 municipios de la provincia de Málaga. Y el número 76 correspondió a Marbella.

Esta dicotomía, esta doble vida, este juego doble de espejos en el que se refleja Marbella es lo que trato de explicar a las personas que nos visitan con asiduidad para disfrutar de nuestra ciudad unos días. Amigos y amigas de otros lares a los que llega un eco de Marbella un tanto distorsionado, irreal, a veces surrealista, pero a la vez, casi siempre veraz.

Estar casado con una marbellera de la calle Ancha, con una hija a todas luces gitana y vikinga, tener a mi lado una familia repartida entre el Casco Antiguo, Miraflores, El Calvario y Ricardo Soriano y vivir aquí en mi segunda vez desde hace una década ha hecho que aprenda a disfrutar cada día más de la esencia de la Marbella tradicional y que a su vez, esos amigos y amigas que nos visitan también respiren ese aroma.

El olor de azahar de la plaza de los Naranjos, ahora parcialmente desocupada, el estallido de las buganvillas en las fachadas del Casco Antiguo, las moragas nocherniegas con los pies hundidos en la arena templada, las puestas de sol con África y Gibraltar recortadas en el horizonte, una cerveza en El Limpio, ver salir a los barcos en el puerto pesquero, caminar por el sendero de los Monjes y sentir el aliento de La Concha, una barbacoa en Nagüeles, la feria de día por San Bernabé, los eucaliptos de la Senda Litoral en El Pinillo, el parque de la Constitución en las tardes de verano, darse un baño en La Bajadilla en el mes de noviembre…En fin, la vida cotidiana.

La sorpresa salta en el espíritu de mis amigos, de mis amigas que nos visitan. Ah, esto también es Marbella dicen, a lo que corrijo orgulloso, esto es Marbella, justo en el momento en el que el petardeo del escape libre de un Ferrari me acalla la voz. En fin.

Dos marbellas que son una, superpuestas y convivientes. Dos vidas que palpitan al unísono. Vive Marbella dos vidas que son una sola.

Israel Olivera es periodista, poeta y socio de Marbella Activa

Este artículo forma parte de su colaboración habitual en la Cadena Ser de Marbella: La Firma (ver publicación original y escuchar audio).