Un museo para la ciudad

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Un deseo, un sueño…¿para cuándo una realidad?

Llevaba ya tanto tiempo imaginándolo que me parecía mentira que por fin se fuera a inaugurar; pero allí estaba. Al acercarme, no pude dejar de sentir el legítimo orgullo de pertenecer a uno de los colectivos que lo había hecho posible.

Alrededor del faro todo era bullicio y expectación: conocíamos el proyecto, pero nos inquietaba saber cómo se había llevado a cabo. Me encontré con representantes de todos los colectivos que habían aportado su granito de arena para que, ahora, nuestro Patrimonio pudiese ser más conocido, más valorado, más difundido. Allí estaban también, como no, todos los grandes, esos a los que debemos todo lo que investigan y todo lo que comparten con nosotros a través de sus libros y de sus imágenes. Allí pude ver a Ana María Mata, a Javier Lima, a Dolores Navarro, a Lucía Prieto, a Andrés García, a Viejo Pérez, a Francisco Javier Moreno, a Escolástico Martín…Y también a nuestros políticos con su alcalde, José Bernal, al frente de su segunda legislatura, a quienes hay que agradecer las gestiones que liberaron el espacio del Faro para convertirlo en el Museo Fernando Alcalá de la ciudad de Marbella. Y, como no, nuestra querida RTV Marbella grabando para la posteridad aquel momento.

En el pequeño hall de entrada un grupo de estudiantes voluntarios se afanaban por darnos la bienvenida, entregarnos el folleto del recorrido y urgirnos para que nos dirigiésemos al salón de actos porque la inauguración iba a dar comienzo.

El salón de actos no era grande y aquel día estaba abarrotado. Calculé unas 100 personas deseosas de no perderse nada de aquel momento y bastante gente en los pasillos laterales por falta de espacio. En la mesa presidencial estaba la Consejera de Educación de la Junta, el concejal de Cultura, el alcalde y el director del Museo.

Todos hablaron de la importancia de salvaguardar ese  conjunto de bienes y elementos materiales, inmateriales y naturales que nos ayudan a entender nuestra cultura y a mantener la cohesión social. Comentaron que el Patrimonio es algo vivo, que ha ido fraguándose con el paso del tiempo pero que seguimos construyendo día a día y que hace posible la permanencia de una diversidad cultural que nos enriquece. Insistieron en que  nos muestra la pervivencia del pasado, nos otorga identidad y una herencia cultural compartida, nos muestra unos valores que han ido permaneciendo en la memoria y en el tiempo y establece vínculos entre personas y comunidades.

El director del nuevo Museo de la ciudad puso especial énfasis en que aquel pretendía ser un Museo vivo, con actividades continuas para todos los grupos de edad, como debía ser lo propio de una ciudad educadora como Marbella. Prometió hacer un esfuerzo especial para que allí confluyeran las personas mayores, cargadas de recuerdos y de saberes, con nuestros escolares haciendo un trabajo conjunto en talleres tradicionales; prometió que allí tendrían un lugar especial para exponer todos los marbelleros y todos los colectivos que trabajasen sobre nuestro Patrimonio y que pretendía hacer de nuestro Museo un centro de investigación y difusión de nuestros valores patrimoniales. Nos recordó, asimismo, que la responsabilidad sobre el patrimonio recae no sólo en la administración sino, sobre todo, en todos los ciudadanos individual y colectivamente considerados.

Al finalizar el acto, se nos dividió en grupos de diez personas para hacer el recorrido del Museo. Al frente de cada grupo se puso uno de los estudiantes voluntarios de la entrada. Eran alumnos de Bachillerato que se habían convertido en auténticos guías. Se les notaba un poco nerviosos; pero, según avanzaban por el Museo, fueron sintiéndose más y más seguros y nos hicieron disfrutar del recorrido.

 El Museo se estructura en torno a 5 salas:

  • Sala 1: Esta dedicada a la Marbella marenga. El centro lo ocupa un sardinal con su tripulación y todos los aparejos necesarios para la faena. En un lateral, un viejo marengo remienda una red. Las paredes recogen imágenes de distintos tipos de barcos: trasmallo, jábega, barcos luceros, traíña…, un cuadro con las diferentes artes de pesca, nudos marineros, especies más abundantes en nuestra bahía y fotografías antiguas de nuestras playas y nuestros puertos. En otro lateral, un ordenador interactivo nos ofrece la más variada información sobre la pesca en Marbella. Me llamó también la atención que todos los carteles exponían la información en inglés, alemán y español.
  • Sala 2: Dedicada a la Marbella agrícola y ganadera. El centro de la sala lo comparten un carro con gavillas de trigo (aunque siempre fuimos deficitarios y dependíamos del pan de Monda), otro cargado de caña de azúcar y una primitiva prensa de uva. Una de las paredes la ocupan, por entero, utensilios de trabajo acompañados de una foto para entender su uso. Otra está llena de imágenes de los grandes cortijos de las Chapas, de las huertas y cortijos del centro y de las experiencias agrícolas del Ángel y San Pedro de Alcántara. También aquí hay un ordenador interactivo con toda la documentación que se había podido conservar.
  • Sala 3: Dedicada a la Marbella minera. El centro lo ocupa una maqueta del muelle de hierro con sus raíles y su locomotora y una reproducción del horno de la mina de Buenavista. Las paredes ofrecen imágenes antiguas de la explotación minera, fotografías de los personajes que impulsaron la minería y utensilios mineros entre los que no faltaban los cartuchos de dinamita. Asimismo puedes acceder a documentales a través de un ordenador interactivo.
  • Sala 4: Presenta nuestra evolución histórica. El centro de la sala está ocupado por una línea de maquetas de nuestros lugares emblemáticos ordenadas temporalmente. Una pared lateral presenta una gran línea del tiempo que recogía los hechos más significativos de nuestra historia local; la otra, los personajes más representativos. En la pared frontal han colocado una exposición fotográfica con los cambios más sorprendentes de la ciudad. Y, a un lado, el ordenador interactivo.
  • Sala 5: Dedicada a la vida cotidiana. En la pared frontal se ha simulado una chimenea con su fuego y sus enseres para hacer la comida. Alrededor, una multitud de objetos imprescindibles nos hablan de cómo se resolvían entonces los problemas de la vida diaria: candiles, diferentes tipos de planchas, quinqués, romanas, ruecas…En un lateral han dispuesto un  pequeño dormitorio con su catre y su colchón de farfolla, con su jofaina para lavarse y su escupidera. Varios cuadros de santos adornaban el lugar. En el otro lateral aparecen maquetas de trabajos artesanales: herreros, zapateros, bolicheras, esparteros…Sobre la pared, fotografías de las tiendas más frecuentadas: la librería de Matita, la de tejidos Gámez, la tienda de los Lorenzo, la churrería de Ramón…

Tras recorrer las salas, nos dieron un  paseo por el pequeño jardín de levante. En el centro habían hecho una recreación del funcionamiento del cable desde la mina del Peñoncillo hasta la torreta donde descargaban el mineral directamente en las bodegas de los barcos. Es una recreación fantástica con sus torretas y sus vagonetas cargadas de material.

Hay que reconocer que se han esmerado. Agradecimos a nuestro guía la  información y la forma amena de hacernos partícipes de nuestra historia colectiva y nos sumamos al pequeño refrigerio que se estaba sirviendo ya en el jardín de Poniente. Nuestra más sincera enhorabuena a la ciudad de Marbella.

Francisco Cervera Morales. Docente, socio y coordinador del proyecto educativo de Marbella Activa.

 

 

 

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