
De manera invisible y no precisamente silenciosa la cultura del ruido se impone cada vez más en Marbella, llegando a constituir un auténtico problema de salud pública. Mientras tanto, las ordenanzas y demás leyes que tratan de regular y luchar contra este problema se pudren en el fondo del cajón de las administraciones públicas.
Un ejemplo lo tenemos en el parque de la Represa, donde desde hace unos años los vecinos llevan padeciendo la contaminación acústica causada por la multiplicación del número de eventos (Juerga Fest, Festival Hip Hop, Festival de la Hispanidad, Fiesta de la Virgen del Cisne, Marbepop, concierto de los Calvin y Alejados, D´js dentro del denominado “espacio joven”, Jiuuuu Festival, fiesta de fin de curso del colegio Bocanegra, etc…).Algunos de ellos con una duración ininterrumpida de más de doce horas y todos con una potencia de sonido que supera los límites legales establecidos. De hecho, podríamos hablar de una sala de fiestas al aire libre y permanente, con sus correspondientes instalaciones de cuadros para la toma de corriente eléctrica.
Una característica particular del parque agrava si cabe aún más el problema. Este está construido sobre lo que era un valle fluvial configurando actualmente una especie de depresión o vaguada, en cuyos márgenes hay terraplenes y edificios. Esta orografía produce una serie de fenómenos acústicos, como el efecto cañón o túnel sonoro que permite la fácil propagación del ruido a lo largo del parque, y sobre todo el efecto anfiteatro, que potencia la reverberación y amplificación del sonido.
El parque se sitúa en pleno casco urbano y rodeado de las barriadas más populosas de Marbella, como son la Divina Pastora, Santa Marta, Miraflores, etc… y de varios centros educativos. La contaminación acústica es un problema que es catalogado por la OMS como la segunda causa generadora de enfermedades de origen ambiental, después de la contaminación del aire. Entre otras destacan las enfermedades cardiovasculares, el insomnio, los trastornos de la ansiedad y depresión, la reducción de los comportamientos solidarios y el aumento del comportamiento agresivo. Esta misma entidad afirma que un sonido puede calificarse como ruido si supera los 65 decibelios durante el día y los 55 por la noche. Se está afectando a la salud, al derecho al descanso y a la calidad de vida de los vecinos.
Estos se defienden de diversas maneras: doble acristalamiento, uso de tapones, o respuestas de evitación. La reiterada celebración de eventos sin ningún tipo de supervisión y control ha provocado el malestar e irritación de los vecinos, que han decidido mediante su firma unirse y protestar bajo el lema: “parque de la Represa sin contaminación acústica”. De momento, más de un centenar de vecinos se han adherido a esta causa, que se ha trasladado al Ayuntamiento. La oficina del Defensor del Pueblo Andaluz ha admitido a trámite la queja y estamos pendientes de una próxima mesa de mediación que sirva para encauzar una solución.
En conclusión, la contaminación acústica es un grave problema de salud pública que no para de crecer y que no solo no es afrontado sino que es promocionado por quiénes tienen la obligación de hacerlo.
Alberto Quero. Miembro de Marbella Activa



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