No es casualidad

Malaga 20 años PENo es casualidad que hace ya dos décadas los malagueños emprendieran un proceso participativo y planificado para decidir y construir un nuevo modelo de ciudad, como tampoco es casualidad que Málaga haya tenido una transformación y regeneración urbana como la que ha experimentada en los últimos años.

Veinte años es justo los que se han cumplido desde que la Fundación CIEDES, como institución independiente que aglutinaba a los principales agentes institucionales, económicos y sociales de la ciudad, se puso en marcha para impulsar el primer Plan Estratégico de Málaga.

Este pasado jueves 2 de octubre tuvimos la suerte de contar con su Directora-Gerente, Mª del Carmen García Peña, en  la conferencia organizada por Marbella Activa “Málaga: 20 años de planificación estratégica”. Escuchando la excelente intervención de su directora todos  los asistentes a dicho evento pudimos sacar idénticas conclusiones: una parte importante del mérito de la transformación  de nuestra capital se ha debido a la buena gestión de la Fundación CIEDES para saber llevar a buen puerto los planes estratégicos  desarrollados y la de implicar a su ciudadanía y agentes claves en el mismo hasta hacerlos suyos.

Uno de los principales aciertos de la Fundación fue ser innovadora  en su creación y en su forma de trabajar en España al constituirse como organismo externo del Ayuntamiento que ayudara a consolidar una estructura estable e independiente. De esta forma se superó, no sin  algunos obstáculos,  los ciclos políticos acontecidos en Málaga con los tres equipos de gobierno involucrados. Primero con el recientemente fallecido Pedro Aparicio, a continuación con Celia Villalobos y luego con el actual Alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.

Con dos planes estratégicos a sus espaldas y una revisión del último tras la crisis, el cambio en la ciudad es palpable.  En el primer plan estratégico hubo una clara apuesta por las infraestructuras (AVE, la recuperación de su centro histórico y su entorno, el plan especial del Puerto, etc.) así como por la cultura y el conocimiento que se concretaron en 15 proyectos de un total de 194 seleccionados.

Algunos proyectos estrella del primer y segundo plan que se materializaron fueron la integración urbana del Guadalmedina, el Palacio de Ferias y Congresos, el Parque Tecnológico de Andalucía, la ampliación del aeropuerto, el nuevo campus universitario el festival de cine español de Málaga o infraestructuras museísticas como el Picasso o el CAC entre otros nuevos museos.

Dichos resultados nos muestran las bondades que presenta un plan estratégico para una ciudad: fija un modelo de ciudad, compartido y consensuado por los principales agentes y por los ciudadanos, todos los grandes proyectos de la ciudad están recogidos en ese Plan, el Alcalde es uno de los principales  convencidos de los beneficios de la  planificación estratégica urbana que  lo convierte en un instrumento base de su política urbana y  todos los ciudadanos (políticos, técnicos y ciudadanía) participan en el proceso de definición y en su seguimiento y evaluación; se sienten implicados y comprometidos, de manera que el plan lo hacen suyo, quizás lo más importante.

La pregunta que toca hacer ahora es ¿llegaremos en Marbella a este nivel de compromiso y buen hacer para diseñar el modelo de ciudad a través de la planificación estratégica?

2 pensamientos en “No es casualidad

  1. De fabulosa se podría calificar la exposición que nos hizo Carmen García a los escasos asistentes que tuvimos la suerte de escucharla. Para quienes creemos que Marbella precisa urgentemente encontrar -previo diagnóstico y participación extensiva de todos los agentes sociales, económicos, culturales,… y políticos- un rumbo claro a seguir, escuchar la experiencia que ha situado a Málaga en primera línea es un gran espaldarazo que nos anima a seguir su ejemplo y a no decaer pese a la falta de interés que parece demostrar nuestra sociedad marbellera. ¿Dónde estaban los compañeros arquitectos, abogados, economistas, hoteleros, empresarios en general? ¿No les interesa aprender de los buenos ejemplos?¿No les preocupa el futuro de su ciudad? …
    Mientras sigamos mirandonos al ombligo propio va a ser dificil avanzar en modernización, competitividad y sostenibilidad. Si no empujamos los ciudadanos nuestros políticos vivirán el día a día de las hurnas.
    Os esperamos en la próxima.

  2. Pues sí, trascendental debate este del modelo de ciudad.
    Por circunstancias diversas me fue imposible asistir, pero aquí va mi opinión, muy resumida, sobre el asunto:

    En las últimas décadas, la cultura capitalista contemporánea, derivada de un nuevo concepto estado de bienestar basado en la deuda, es decir, en el crédito bancario, ha supuesto que, en general en España, la planificación de nuestras ciudades se haya centrado en satisfacer las demandas inmobiliarias de una clase media ficticia, artificialmente sustentada por tal crédito bancario, lo cual ha originado modelos urbanos de gran ineficiencia como consecuencia de una irracional planificación urbanística, basada en la construcción de viviendas, principalmente adosadas, como motor económico municipal.

    El resultado, especialmente en Marbella, ha sido que nos encontremos ahora con modelos urbanos de baja eficiencia, tanto económicamente como social y medioambientalmente: las ciudades se han extendido en el territorio desproporcionadamente por haberse optado por tipologías residenciales que, con gran consumo de suelo, no han permitido prever el suficiente suelo destinado al espacio público urbano de una mínima calidad (calles, plazas y parques), que ha sido el gran sacrificado.

    La ciudad sostenible, debe erigirse como nuevo modelo urbano, y serlo holísticamente, formando un todo equilibrado, económico, social y medioambiental, que permita alcanzar la máxima eficiencia urbana, y humana.

    Pero, en mi opinión, una vez más, se ha desvirtuado el debate sobre qué es una ciudad sostenible. La Ciudad Sostenible es, en esencia, una ciudad con espacio público suficiente y de calidad que, adecuadamente estructurado, permita alcanzar esa la máxima eficiencia integral, económica, social y medioambiental. Y, para conseguirla, no se trata sólo de llenar la ciudad de sensores o fomentar el uso de la bici o el coche eléctrico, sino más bien, se trata de plantearnos la forma urbana, el concepto de ciudad que tenemos, para diseñar una nueva ciudad del futuro, por supuesto interviniendo en los tejidos existentes, regenerándolos y rehabilitándolos, y sin extendernos ni un somo metro cuadrado más en el territorio.

    Así pues, en mi opinión, el Plan Estratégico debe ser, en mi opinión, una auténtica estrategia urbana hacia la sostenibilidad.

    El debate debe seguir abierto, debiendo eludir la autocomplacencia generalizada en que se encuentra la ciudadanía, alentada en buena parte por la demagogia política generalizada y por el excesivo poder, todavía, de las multinacionales.

    Javier Gullón.

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