¡Son solo árboles!

Tala calle antequeraDifícilmente se puede amar lo que no se conoce.  ¿Conocemos lo que es la vida?, ¿diríamos que un árbol tiene vida?, ¿qué los líquenes, aves, insectos y otros micromundos  que habitan en él, tienen vida?, ¿diríamos que la vida de los árboles y su función es fundamental para  nuestra propia vida?
Nos echamos las manos a la cabeza por cómo está el mundo, en vez de poner manos a la obra para intentar arreglarlo, seguimos cometiendo los mismos errores y deberíamos empezar a corregirlos.

Esta semana ha vuelto de nuevo la polémica de las talas y con los hechos consumados, esta vez en San Pedro. Algo que creíamos que ya eran prácticas que habían quedado atrás en el municipio: la de no informar a priori a los colectivos defensores de los árboles, dándoles participación y capacidad de proponer soluciones y alternativas, con informes técnicos que socavan aún más el desnivel tan profundo y escandaloso entre el nivel privado, que no puede tocar un árbol en su propiedad y el nivel municipal, que en aras de un supuesto interés general y de una pretendida y forzada inseguridad, tala cuanto quiere. Los árboles son un patrimonio natural que no pertenecen ni a unos vecinos de calle ni a una corporación, sino a todos sus ciudadanos.

Hemos visto como nuevamente se cortaba la vida de seis árboles, no hay excusas para una solución como ésta, el informe técnico carece de todo sentido y conocimiento de lo que hoy en día supone para muchos una decisión dónde  se antepone la comodidad,  a cualquier otra vía para mantener vivos a los árboles y toda la vida que albergan.

A la tristeza de ver el poco conocimiento que tenemos de la vida se une la falta de comunicación que ha habido con los responsables de este arboricidio. 
Es necesario que haya una comunicación fluida entre el Ayuntamiento y las diferentes Plataformas y Asociaciones, que trabajan desde hace unos años en concienciarnos a todos de la importancia del  medio ambiente, y en especial de la de nuestro entorno, nuestra sierra, nuestra costa y nuestros parques y jardines.

Ha sido un fallo enorme no reunirse a principio de año para ver este tipo de proyectos y buscar soluciones para decisiones tan catastróficas como la de talar árboles. En nuestro Plan Estratégico se dibuja un modelo de ciudad jardín, un modelo de Ciudad sostenible. 
Tenemos que concienciarnos TODOS del significado de la palabra “vida”. Y tenemos que trabajar TODOS para que se busquen otras soluciones a la mera “comodidad” de talar de nuevo un solo árbol más.

Y no, no son sólo árboles.

Los espacios de transición en la ciudad

Los espacios de transición son aquellos lugares que si están hechos como deben y, sobre todo, con gusto, nos permiten traspasar espacios y conceptos diferentes en la ciudad sin que apenas nuestra percepción se percate de ello: de lo urbano a lo rural, de lo antiguo a lo moderno, de lo urbano a lo marítimo, de lo público a lo privado, de lo construido a lo no construido, del equipamiento a la vivienda, de zonas industriales a urbanas, de la circulación rodada a lo peatonal. Ordenan la ciudad con elementos de continuidad  eliminando el impacto negativo que tiene su ausencia en determinados espacios.

Son soluciones que nos podemos encontrar en muchos lugares abordadas de forma magistral como es el caso de Barcelona donde saben fusionar muy bien lo moderno con lo antiguo o Málaga integrando con éxito su zona portuaria a la ciudad por citar un lugar cercano. Por supuesto hay ejemplos de lo contrario.

Los espacios urbanos significan a una ciudad pero son los espacios de transición que existen en ellos como los pequeños detalles que los hacen grandes y añaden calidad a la ciudad y a su urbanismo.

Acceso a los MonjesPara hacerlo más entendible que mejor que citar ejemplos de nuestra ciudad donde estos espacios de transición se han ejecutado bien y otros donde no se han ejecutado y en lugar de continuidad se convierten en espacios residuales.

Ni Puerto Rico Bajo ni la entrada a los Monjes por ponerlos de ejemplo son espacios adecuados de transición de lo urbano a rural. Todo lo contrario, en los Monjes existe un choque abrupto que nos lleva a este maravilloso espacio natural de nuestra Sierra Blanca por una entrada que no está nada a la altura de lo que se debería por su importancia y por su esfuerzo actual en la señalización de sus senderos. El efecto es claro, en lugar de invitarte a entrar produce un cierto rechazo. Algo parecido ocurre con Puerto Rico Bajo o la Cascada de Puente Palo donde además el poco civismo de unos pocos nos afea aún más estos lugares maravillosos cargados de historia para los marbelleros. Una ciudad turística que se precie, como la nuestra, debe cuidar estos accesos a los visitantes y a los ciudadanos que quieran disfrutar de su naturaleza, ya que en definitiva son parte de nuestros recursos turísticos.

2014-11-05 22.05.48A favor podemos hablar del paseo marítimo de Albero, un espacio de transición entre lo urbano y lo marítimo que ha sabido darle continuidad haciendo de él un lugar de convivencia asiduo para sus habitantes que lo disfrutan de forma diaria y confirman la bondad de lo hecho correctamente, su uso y disfrute.

Nuestro patrimonio industrial en peligro

Foto composicion Trapiche RNos dice la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía en su exposición de motivos que el patrimonio histórico es la identidad de un pueblo, testimonio de su trayectoria histórica y manifestación de la riqueza y diversidad cultural que nos caracteriza en el presente.

Proteger nuestro patrimonio no debería de justificarse, es algo obvio. Muchas ciudades europeas lo asumen como un pacto tácito de mínimos de su ciudadanía  para conservar y fortalecer su identidad colectiva.

En Marbella tenemos mucho patrimonio y una identidad cultural depauperada  por los efectos de un turismo no gestionado de la forma adecuada que no ha sabido apreciar que en una ciudad turística que se precie, su patrimonio histórico y cultural es uno de sus mejores recursos turísticos. Más aún hoy con el auge del turismo cultural y un turista cada vez más exigente con los destinos vacacionales.

Aunque se ha avanzado en los últimos años recuperando, poniendo en valor  y señalizando algunos de ellos, son otros muchos los que se encuentran en un estado de abandono preocupante pese a su importancia. Por citar algunos de ellos tenemos el yacimiento de Cerro Torrón tan importante para nuestra historia como desconocido para una gran mayoría que no sabe ni siquiera llegar. Tampoco está señalizado. Otro patrimonio que se cae a pedazos es el Cargadero de Mineral del Cable del que recientemente salió la noticia de su rehabilitación –desde la misma Delegación de Cultura no se sabe nada- imaginaros lo que sabemos los demás si no es por la pobre información de algunos medios. Por lo que se entiende de los mismos no va ser una rehabilitación sino una limpieza o como se llamó en un principio demolición parcial. Noticia alarmante que su bajo presupuesto apunta de forma afirmativa alejándose de la debida consolidación de tan importante patrimonio industrial. Está por ver

Hablando de patrimonio industrial tenemos el Trapiche del Prado que, como se ve en las fotografía de esta misma entrada con una comparativa del año 2009 y 2014, presenta un avanzado estado de ruina pese a ser el resto preindustrial más importante de la provincia de Málaga y un pedazo imprescindible de nuestra historia.

Que nuestro patrimonio ocupe el lugar que merece no sólo es competencia del equipo de gobierno sino de una ciudadanía que debe tener como prioritario la protección de su legado histórico y exigirlo en consecuencia.

¡SOS Trapiche del Prado!